El histórico rincón del centro porteño, reconocido por su arquitectura de estilo francés y sus fachadas simétricas, atraviesa un proceso de revitalización impulsado por propuestas culturales y nuevos espacios que buscan devolverle movimiento a la zona.
En pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires, el Pasaje Rivarola vuelve a ganar protagonismo. Ubicado entre Bartolomé Mitre y Juan Domingo Perón, este pequeño corredor se distingue por sus construcciones de estilo francés y una particular simetría que se repite a ambos lados de la calle, una característica que lo convirtió en uno de los rincones más singulares de la Capital.
En los últimos años, el pasaje comenzó a despertar nuevamente de la mano de iniciativas vinculadas con el arte y la cultura. La intención es recuperar el movimiento de este sector del microcentro y poner en valor su identidad arquitectónica, combinando su patrimonio histórico con nuevas actividades.
La zona cuenta además con una larga relación con la actividad cultural: el Pasaje Rivarola ya fue escenario de intervenciones artísticas y propuestas teatrales que aprovecharon sus balcones, locales y la propia calle como parte de las obras.
Con apenas una cuadra de extensión y edificios de impronta Beaux Arts, el lugar conserva una estética poco habitual en Buenos Aires. La nueva movida busca aprovechar ese atractivo para convertirlo nuevamente en un punto de encuentro y sumar vida a una zona del centro porteño que intenta reinventarse.


