En una misma habitación puede haber varias personas y, sin embargo, los mosquitos parecen concentrarse siempre en una de ellas. No necesariamente es una cuestión de suerte: existen características que pueden hacer que algunas personas resulten más atractivas para estos insectos.
Uno de los factores más importantes es el dióxido de carbono que liberamos al respirar. Los mosquitos pueden detectarlo a distancia y utilizarlo como una señal para localizar posibles huéspedes.
También intervienen otros elementos, como el calor corporal, el olor de la piel y determinadas sustancias químicas presentes en el sudor. Esto explica por qué dos personas que están sentadas una al lado de la otra pueden tener experiencias completamente diferentes.
La actividad física también puede modificar temporalmente algunos de estos factores. Después de hacer ejercicio, por ejemplo, aumenta la temperatura corporal y se produce más sudor.
Así que si alguna vez sentiste que los mosquitos tienen una especie de “favorito” dentro de tu grupo de amigos, probablemente no sea solamente una impresión. Hay razones biológicas que pueden explicar por qué te encuentran antes que a los demás.

