Cuando abrimos una carta de restaurante, solemos pensar que elegimos un plato únicamente por su precio, sus ingredientes o nuestras preferencias. Sin embargo, el diseño del menú también puede influir en qué opciones miramos primero.
El tamaño de las letras, las fotografías, la ubicación de determinados platos y hasta la cantidad de información que aparece en cada sección pueden dirigir nuestra atención hacia determinados productos.
Las fotografías tienen un efecto especialmente fuerte porque permiten imaginar rápidamente cómo será el plato. Por eso suelen utilizarse de manera estratégica y no necesariamente para mostrar todas las opciones disponibles.
También puede aparecer un plato destacado, separado del resto o acompañado por una descripción especialmente elaborada. Esa diferencia visual puede hacer que parezca más importante o especial que las alternativas que lo rodean.
La próxima vez que vayas a comer afuera, probá mirar la carta con otros ojos. Es posible que descubras que antes de decidir qué querés comer ya fuiste guiado hacia determinadas opciones.

