Para su casamiento con Pedro Rosemblat, la cantante eligió un vestido de satén claro, de inspiración lencera, con breteles finos y una silueta despojada que se alejó de los diseños nupciales tradicionales.
La propuesta incorporó una capa de encaje sobre los hombros y un peinado natural, con el cabello suelto, mientras que el accesorio más llamativo fue una rosa labrada a mano que llevó como alternativa al ramo de flores.
El estilismo acompañó la celebración íntima realizada en una casona de San Telmo, con una estética sencilla y elegante que también se reflejó en el traje beige elegido por Rosemblat.



