La portada de Jessico refleja el espíritu de transformación que atravesaba Babasónicos. El grupo decidió reinventarse con un sonido más directo y sensual. Esa decisión también se tradujo en su propuesta visual.

El álbum significó una ruptura con su etapa anterior más alternativa. La estética del disco acompañó esa búsqueda de masividad sin perder identidad. Fue una combinación que resultó clave para su éxito posterior.

A 25 años de su lanzamiento, el arte sigue siendo recordado como parte fundamental del concepto. No solo acompañó la música, sino que ayudó a construir su impacto cultural. Por eso, Jessico permanece vigente en la historia del rock argentino

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