Entender la porosidad del cabello es fundamental para un cuidado adecuado. Este concepto define la capacidad del pelo para absorber y mantener la hidratación. Su identificación permite tomar mejores decisiones en la rutina diaria.
Existen distintos niveles de porosidad que determinan necesidades específicas. El cabello más poroso tiende a perder humedad con facilidad, mientras que el menos poroso la retiene. Esto influye en la elección de productos y tratamientos.
Adaptar la rutina según esta característica mejora notablemente el estado del cabello. También evita el uso inadecuado de productos que pueden generar efectos negativos. La clave está en conocer el propio tipo de pelo.




