Un fenómeno extremo ocurrido en Alaska volvió a captar la atención de la comunidad científica mundial. Se trata del megatsunami registrado en la bahía de Lituya, donde una ola alcanzó los 481 metros de altura, convirtiéndose en una de las más grandes jamás documentadas en la historia.

El episodio ocurrió tras un gigantesco deslizamiento de tierra provocado por un terremoto. Millones de toneladas de roca cayeron sobre el agua a gran velocidad, generando una ola descomunal que arrasó árboles, modificó el paisaje y dejó marcas visibles en las montañas cercanas. La magnitud del evento sigue siendo estudiada décadas después por especialistas en geología y clima extremo.

Los científicos destacan que este tipo de megatsunamis son diferentes a los tsunamis tradicionales causados por movimientos oceánicos. En este caso, el impacto directo de la masa de tierra sobre el agua fue lo que generó una ola sin precedentes, capaz de elevarse mucho más que cualquier edificio o estructura humana.

El caso volvió a viralizarse por recientes análisis y simulaciones que buscan comprender mejor cómo fenómenos naturales extremos podrían repetirse en regiones montañosas o afectadas por el cambio climático.

NOVEDADES