Un equipo científico avanza en un test sanguíneo para identificar la depresión en etapas tempranas. La clave está en detectar cambios biológicos previos a las manifestaciones visibles. Esto abre la puerta a intervenciones preventivas.
El análisis se basa en la medición de biomarcadores ligados al estrés y la respuesta inmune. Estos indicadores pueden anticipar desequilibrios en el organismo. La evidencia sugiere que aparecen incluso antes del diagnóstico clínico.
El desarrollo podría cambiar la forma de abordar la salud mental. Permitirá actuar antes de que el cuadro se agrave. También ayudaría a personalizar tratamientos según cada paciente.




