La minería paga salarios que superan entre un 25% y un 30% a los de otras industrias y, en la mayoría de los casos, suma bonos variables que elevan aún más los ingresos. Este diferencial impulsa una fuerte competencia por atraer y retener talento especializado.

La escala salarial varía según el perfil. En los niveles iniciales, los puestos operativos rondan entre $2,5 millones y $3,5 millones mensuales, mientras que técnicos y profesionales junior se ubican entre $4 millones y $5 millones. Para roles intermedios, como supervisores o especialistas, los ingresos trepan a un rango de $5 millones a $8 millones.

En los últimos años, el sector creció con fuerza por el avance de proyectos y la demanda global de minerales estratégicos, consolidándose como uno de los principales generadores de empleo calificado en el país.

En los niveles más altos, las jefaturas perciben entre $8 millones y $10 millones, mientras que los cargos directivos alcanzan entre $14 millones y $20 millones mensuales, con adicionales en proyectos remotos y esquemas de rotación.

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