El estrés es una respuesta natural del organismo, pero puede convertirse en un problema cuando se sostiene en el tiempo. En esos casos, afecta distintos sistemas del cuerpo, incluyendo el inmunológico. Esto puede traducirse en una mayor predisposición a enfermedades.
Los especialistas señalan que el cuerpo envía señales claras cuando está sobrecargado. Fatiga, irritabilidad, trastornos digestivos y dificultades para dormir son algunos de los indicadores más comunes. Estos síntomas funcionan como alertas que no deben ser ignoradas.
Para contrarrestar sus efectos, se recomienda fortalecer los recursos emocionales y físicos. La gestión del tiempo, el autocuidado y el apoyo social cumplen un rol fundamental. Estas herramientas permiten mejorar la capacidad de respuesta frente al estrés.




