La historia de Ronald Wayne es una de las más impactantes del mundo tecnológico. Fue uno de los tres fundadores de Apple junto a Steve Jobs y Steve Wozniak, pero decidió abandonar la empresa apenas días después de su creación.

Wayne tenía un 10% de la compañía, pero optó por vender su participación por unos 800 dólares. Su decisión estuvo motivada por el temor a asumir riesgos financieros, ya que podía ser responsable ante posibles deudas de la empresa, algo que no ocurría con sus socios más jóvenes.

Con el paso del tiempo, Apple se convirtió en una de las compañías más valiosas del mundo. Si Wayne hubiera conservado su participación, hoy esa porción equivaldría a una cifra cercana a los 340 mil millones de dólares.

A pesar de lo que podría interpretarse como un error histórico, Wayne sostuvo en distintas oportunidades que no se arrepiente de su decisión, ya que en ese momento priorizó su estabilidad económica frente a la incertidumbre del proyecto.

NOVEDADES