Los océanos del planeta registraron en 2025 el nivel de temperatura más alto desde que existen mediciones sistemáticas, una situación que encendió alertas a nivel global por su impacto directo en el clima y los ecosistemas.
Especialistas advierten que el calentamiento sostenido de los océanos intensifica fenómenos extremos como tormentas más violentas, lluvias intensas, olas de calor prolongadas y sequías severas. El océano actúa como regulador térmico del planeta, por lo que su sobrecalentamiento altera los patrones climáticos en distintas regiones del mundo.
El aumento de la temperatura marina también afecta de manera directa a la biodiversidad, con consecuencias como el blanqueamiento de corales, la migración forzada de especies y la disminución de recursos pesqueros, claves para millones de personas.
Científicos coinciden en que este nuevo récord confirma la aceleración del cambio climático y refuerza la urgencia de adoptar políticas globales de mitigación y adaptación.




