El juicio contra Nicolás Maduro abre múltiples interrogantes sobre el futuro político e institucional de Venezuela. Si la causa avanza con una condena, el país podría enfrentar un escenario de mayor aislamiento internacional, con efectos directos sobre su economía, su sistema financiero y su ya debilitada estructura estatal.
Uno de los puntos clave es cómo impactará el proceso en la gobernabilidad interna. La ausencia prolongada o eventual condena del mandatario podría acelerar disputas dentro del oficialismo y reconfigurar liderazgos en el poder. Al mismo tiempo, la oposición podría intentar capitalizar el escenario para impulsar una salida política, aunque persisten divisiones internas que dificultan una estrategia unificada.
En el plano externo, el caso también condiciona cualquier intento de normalización de relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Si bien algunos sectores ven la posibilidad de una renegociación futura, otros advierten que el proceso judicial profundiza la desconfianza mutua. En cualquier caso, el juicio de Maduro en Nueva York ya se instaló como un hecho histórico que puede redefinir el rumbo político de Venezuela en los próximos años.




