Un momento poco habitual se vivió en la televisión argentina cuando Mirtha Legrand interrumpió el clima habitual de su programa para hacer un pedido de disculpas que dejó a invitados y televidentes en absoluto silencio.
Con un tono serio y visiblemente conmovida, la conductora explicó que había reflexionado sobre una situación previa y que sentía la necesidad de disculparse públicamente. “Me sentí mal”, expresó, en una frase que marcó el clima del estudio y generó sorpresa entre los presentes.
El gesto fue interpretado como una muestra de autocrítica poco frecuente en la televisión, especialmente viniendo de una figura con décadas de trayectoria. La escena rápidamente se viralizó en redes sociales, donde muchos destacaron su honestidad y sensibilidad.
Lejos del escándalo, el episodio reforzó el perfil humano de la conductora, que una vez más logró captar la atención del público con un momento genuino y fuera de libreto.



