La minería suele ser presentada en el debate público como una actividad extractiva que “se lleva todo”. Sin embargo, distintos estudios oficiales y privados coinciden en un dato que pone en cuestión esa idea: alrededor del 80% de la facturación que genera la minería permanece en la Argentina. Se trata de recursos que se vuelcan al circuito económico local a través de salarios, compras a proveedores nacionales, impuestos y servicios asociados.

Ese porcentaje incluye el pago de sueldos a trabajadores argentinos, la contratación de empresas locales —transporte, mantenimiento, metalmecánica, logística, alimentación, seguridad— y el aporte tributario en sus distintos niveles. A diferencia de otros sectores, la minería de gran escala tiene una cadena de valor intensiva en empleo indirecto y servicios nacionales, especialmente en las provincias donde se desarrollan los proyectos.

Los datos surgen tanto de informes oficiales como de relevamientos sectoriales que analizan la estructura de costos de la actividad. En promedio, solo una fracción menor de la facturación se destina a importaciones de bienes de capital o insumos específicos, mientras que la mayor parte se canaliza en la economía doméstica. Esto cobra especial relevancia en un país con restricciones externas y necesidad de fortalecer el ingreso genuino de divisas.

En ese sentido, la minería aparece como uno de los pocos sectores con capacidad de combinar exportaciones, generación de empleo formal y fuerte derrame local. Cada proyecto implica años de inversión, estabilidad contractual y una demanda sostenida de bienes y servicios producidos en el país. Lejos de ser un enclave aislado, la actividad minera se integra al entramado productivo nacional y provincial.El debate sobre el rol de la minería en la economía argentina suele quedar atrapado en consignas. Sin embargo, los números muestran otra realidad: la mayor parte de lo que produce la minería no se va, se queda, dinamizando economías regionales, fortaleciendo la recaudación y aportando recursos clave para el desarrollo.

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