El crecimiento del vinilo entre los más jóvenes no implica un abandono de las plataformas digitales, sino un cambio en la forma de relacionarse con la música. La Generación Z combina el uso cotidiano del streaming con la compra de discos físicos para artistas o álbumes que consideran especiales.

Especialistas en consumo cultural explican que este comportamiento responde a una búsqueda de autenticidad y conexión emocional. Escuchar vinilos obliga a frenar el ritmo, prestar atención y consumir la obra como fue pensada originalmente, algo que muchos jóvenes valoran frente a la lógica algorítmica de las listas automáticas.

Las cifras acompañan esta tendencia: el vinilo registra incrementos anuales de ventas y ya representa una porción significativa del mercado físico musical, superando ampliamente al CD. Artistas contemporáneos, incluso aquellos surgidos en plataformas digitales, lanzan sus discos en vinilo como parte central de su estrategia comercial.

El fenómeno también se refleja en el crecimiento de ferias, disquerías independientes y tocadiscos accesibles para nuevos usuarios. Así, el vinilo dejó de ser un objeto nostálgico para convertirse en un símbolo cultural que conecta generaciones y redefine la manera de escuchar música en plena era digital.

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