Nicolás Occhiato y Flor Jazmín Peña decidieron sorprenderse mutuamente con un viaje improvisado a las Cataratas del Iguazú, escapada en la que mezclaron naturaleza, relax y mucho amor. El paisaje majestuoso de la selva misionera se convirtió en el escenario ideal para la pareja, que compartió varios momentos en redes sociales y en los que captaron instantes cargados de complicidad.

La visita comenzó con un paseo por los senderos de la reserva, donde los dos posaron frente al salto principal, rodeados de verde y bruma de agua. Las fotos muestran a Flor Jazmín con un vestido ligero, el pelo al viento, y a Nicolás cargando su mochila mientras la mira con cariño. Más tarde, se sumaron escenas de la aventura: caminatas por los puentes, selfies en miradores y momentos de risa durante la navegación por el río. En una imagen, él la abraza detrás de ella, ambos contemplando la caída de agua: parece un instante detenido entre el rugir de la cascada y la selva que los arropa.

La escapada se vuelve aún más especial si se tiene en cuenta que ocurrió en pleno descanso de sus agendas laborales. La pareja eligió un alojamiento con vistas a la naturaleza, aprovechó para desconectar del ruido cotidiano y simplemente disfrutar del presente. En su álbum también aparece una cena al aire libre, velada íntima junto al río y el atardecer misionero. La cercanía entre ellos se percibe tanto en la mirada como en los gestos: risas, caminatas de la mano y una complicidad que no necesitó filtros.

Compartieron en sus historias breves frases que dan pista de su estado de ánimo: “Aquí y ahora”, “Gracias por este momento”, “Volvería mil veces”. Y dejar el perfil público no sólo para mostrar el paisaje, sino el vínculo que los une. Para Flor Jazmín, que ya es madre, el viaje representa una pausa con su pareja; para Nicolás, un tiempo para reconectar y disfrutar la vida fuera del foco mediático.

Mientras tanto, las Cataratas del Iguazú los recibieron con su imponente presencia, el rugado de las aguas, los arroyos escondidos y el canto de los pájaros de la selva. En ese entorno de naturaleza plena la pareja encontró, por unas horas, un refugio al que volverán seguramente. Las imágenes que publicaron lo confirman: en cada foto se ve la felicidad simple, la cual no necesita espectáculo ni producción para sentirse real.

En definitiva: esta escapada confirma que más allá de la agenda, del vértigo y las cámaras, existen momentos que se vivirán sólo para ellos. Y que a veces basta dejarse llevar por un paisaje imponente para redescubrir la calma, la conexión y la complicidad.

NOVEDADES