La influencer Cami Mayan rompió el silencio sobre sus últimos días en Inglaterra junto al futbolista Alexis Mac Allister y relató en medio de lágrimas una etapa marcada por la soledad, el desarraigo y la lucha por encontrar su propia voz.
Al participar en un programa, Mayan fue confrontada con imágenes de su antigua rutina en Brighton: escenas en las que cocinaba sola, paseaba por una casa que compartía con Mac Allister y se mostraba casi aislada. Al ver esas imágenes, se quebró. «Yo nunca más había vuelto a ver estos videos… lloré de flash, real, era otra persona», confesó visiblemente conmovida.
La joven explicó que al llegar a Inglaterra abandonó no solo su trabajo y su facultad, sino también un entorno que le era familiar: «No era fácil para mí dejar mi equipo, mi trabajo y la facultad… Mi vida allá era muy difícil porque también iba cambiando según lo que tiene el otro», detalló.
Durante la conversación, admitió que la decisión de empezar un vlog —aunque lo calificó como “blog de mierda”— se convirtió en su tabla de salvación: «Yo no quería vivir ahí sin hacer nada para mi vida… era horrible para mí eso… no era mi fin», afirmó.
El registro de esta etapa difícil adquiere mayor relevancia al considerarse el contexto: ella acompañaba a Mac Allister mientras él desarrollaba su carrera en Inglaterra y, en ese proceso, su identidad parecía diluirse en la sombra de ese camino profesional y social. Según Mayan, no se trataba de reconocimiento, sino de existir para sí misma. «Quería hacer algo para mí… aunque no tenga nada para contar», reflexionó.
Este relato íntimo reacciona a años de especulación mediática y refleja el costo emocional del desarraigo, de vivir lejos de casa y de perder en parte el control sobre la propia historia. Al poner palabras al dolor, Cami Mayan ofrece un testimonio sobre la importancia de recuperar el protagonismo personal y de no conformarse con un papel secundario, aun cuando todo parezca perfecto para el mundo exterior.




