Mientras Bad Bunny abría la gala con su característica mezcla de espontaneidad y poder mediático, Argentina firmaba una jornada histórica gracias a triunfos multicategoría de CA7RIEL & Paco Amoroso y otros nombres que reflejan el nuevo pulso musical del país.
La previa de los Latin Grammy 2025 ya anticipaba cambios: los nominados argentinos aparecían con números poco usuales y un respaldo internacional que hasta hace poco parecía reservado a otros mercados. CA7RIEL & Paco Amoroso se convirtieron en protagonistas gracias a sus nominaciones múltiples y actuaciones que llamaron la atención por su estética audaz y mezcla de géneros. Su repertorio, que incluyó temas como “El Impostor”, “#Tetas” y “La que puede, puede”, resonó en el escenario mayor cuando desplegaron un show recargado de estilo visual y energía.
No fue solo un triunfo artístico, sino simbólico: demostraron que en una gala dominada por grandes nombres como Bad Bunny, hay espacio para propuestas distintas y que el público y la industria están dispuestos a aceptarlas.
En paralelo, otros artistas argentinos subieron al escenario de la ceremonia de la tarde y se llevaron premios en categorías que muchas veces pasan desapercibidas: producción, colaboraciones, álbumes de género alternativo. Con sus declaraciones, reconocieron que pertenecen a “esa máquina argentina” que aún está lejos del epicentro global pero que avanza con paso firme. Además, la ceremonia estuvo cargada de momentos emotivos: aplaudida actuación de Gloria Estefan junto a Nathy Peluso, presencia de leyendas como Raphael, y discursos que combinaron gratitud, nostalgia y expectativa.
Para Argentina, la noche pudo leerse como una especie de “jugar de local” sin estar en casa: estar lejos, en Las Vegas, y aún así generar impacto. La pregunta ahora es cuál será el siguiente paso para capitalizar esta visibilidad y consolidar el posicionamiento a largo plazo.



